México en nuestras manos: Democracia, ¿la mejor forma de gobierno?

México en nuestras manos: Democracia, ¿la mejor forma de gobierno?

A veces me imagino qué pasaría si un día todos amaneciéramos sintiéndonos satisfechos con nuestro gobierno, que no hubiera tanta gente con tan poco y poca gente con mucho, o que alguna vez nos pudiéramos poner de acuerdo. La democracia en Latinoamérica no ha logrado consolidarse correctamente a raíz de una serie de transformaciones, y lo largo de los años, la percepción que tenemos de la democracia ha empeorado.

En América Latina, la absoluta mayoría de las naciones vive bajo gobiernos democráticos en los que podemos desmentir la creencia de que no hay participación electoral, pues en la región se han logrado hacer cambios a través de procesos institucionales y gracias a la democracia. No obstante, México, con el 19% de aprobación, es el país que menos satisfecho se siente con la democracia.

¿Por qué tenemos tan mala percepción de ella si en teoría somos un país democrático? La corrupción, violencia y pobreza que se vive en el contexto actual del país, detienen el funcionamiento de las democracias y alteran nuestra forma de percibirlas.

En México sólo el 26% de la población considera que las elecciones son limpias. Aquí nos encontramos con una contradicción: ¿Cómo puede ser que seamos democráticos y que el proceso electoral no sea limpio si los directivos de casilla que se encargan de recibir y contar los votos son nuestros vecinos, y los resultados de cada casilla de votación se publican en cuanto llegan a las autoridades, e incluso hay una institución que defiende nuestro voto de delitos electorales, que es la FEPADE?

Recuerdo cuando iban a ser las elecciones presidenciales del 2012 y había mucha gente que decía que votaría por Enrique Peña Nieto, sólo para que no ganara Andrés Manuel López Obrador, u otros que votaron por él por haber tenido una buena campaña que le daba una buena imagen. ¿Con qué cara decimos que los resultados fueron fraudulentos y que estaba premeditado que Enrique Peña Nieto fuera presidente, cuando hubo tanta gente que votó irresponsablemente?

Según el economista y consejero electoral, Ciro Murayama, la confianza que depositamos en el sistema depende de las reglas e instituciones, pero también de nuestra conducta, seriedad y responsabilidad junto con la de actores políticos, medios de información y del candidato perdedor. (Latinobarómetro, 2016)

Un dato alarmante es que, mientras en la región, el 56% de los latinoamericanos prefieren la democracia que otras formas de gobierno, México se encuentra por debajo del promedio con 48% y el 57% considera más importante el orden que la libertad, contra el 39% que piensa lo contrario.

A la gente le da miedo ser víctima de la inseguridad que hay en nuestro país y es por eso que piensa que puede ser mejor tener un gobierno autoritario. Personalmente, creo que quienes dicen preferir vivir bajo el yugo de un régimen tirano, no tienen idea de lo que significa canjear sus libertades a cambio de tener un orden que, en el sistema democrático, somos nosotros mismos los que acaban con él.

Estamos por debajo del promedio de América Latina y ocupando el último lugar de la lista de los que piensan que debemos obedecer las leyes sin excepción, lo cual es una actitud que tomará más de una generación en cambiar, según el latinobarómetro. ¿Es que necesitamos a alguien que nos esté vigilando todo el tiempo para poder conducirnos?

El gobierno es un reflejo de la sociedad. Si sólo poco más de la mitad de los mexicanos (56%) consideran que las leyes deben seguirse sin excepción, ¿cómo esperamos que en una red de trampas y corrupción, funcione correctamente la democracia?

México en teoría es un país democrático. La mala percepción que tenemos de ella, no es resultado de que la democracia sea una mala forma de gobierno o que no funcione, sino que es culpa de los ciudadanos irresponsables y los gobiernos deshonestos que la percepción sea esa. Pero como lo ha dicho Claudio X. González, México no está condenado, aunque se perciba como un país cuya sociedad y gobierno son retrógradas y desorganizados.

Puede que el origen de estos problemas venga de la desigualdad y la educación, pues nuestro país está lleno de contrastes e injusticias. Hay pocos ricos y muchos pobres. En el capitalismo suele decirse que el pobre es pobre porque quiere. ¿Realmente habrá alguien en el mundo que sea pobre porque quiere?  (Latinobarómetro, 2016; Claudio X. González, 2017 Comunicación personal)

No todos tenemos las mismas oportunidades de crecimiento y antes de aseverar algo que desconocemos, debemos cuestionarnos qué culpa tiene un niño de nacer en una familia pobre y, por lo tanto, hemos de hacernos conscientes de lo afortunados que somos de tener lo que tenemos. No podemos estar peleados con la competencia que el capitalismo promueve. Tampoco podemos aferrarnos a la idea de que otros no aspiran a crecer y tener una mejor calidad de vida. Nosotros, los jóvenes, los ciudadanos, los agentes de cambio, tenemos la responsabilidad de hacer que México avance y el primer paso es ver más allá de nosotros mismos.

Las democracias se diferencian del absolutismo —entre muchas cosas— en que promueven la igualdad de oportunidades entre los ciudadanos que conforman una nación. No obstante, México presentó 48.2 puntos Gini en 2014, estamos en el segundo lugar de países más desiguales entre las naciones que conforman la OCDE y dentro del 25% de los países más desiguales del mundo. Aquí, insisto, ¿por qué si somos un país democrático, somos tan desiguales? Esto se debe a dos cosas: la corrupción y a la falta de participación y sentido de responsabilidad social de los ciudadanos (Latinobarómetro, 2016; Banco Mundial, 2014).

Nuestro país ocupa el lugar 95 de 168 en el índice de percepción de la corrupción, según Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad. Los recursos se desvían y las autoridades sólo ven por sus propios intereses. En la educación, por ejemplo, más del 92% del presupuesto total se desvía a la remuneración personal. No se invierte para mejorar el programa educativo, ni tampoco para conservar o mejorar las instalaciones de las escuelas, mucho menos para introducir nuevas tecnologías, ni para preparar a los niños y jóvenes para emprender en el futuro. Y por otro lado, según el estudio del Latinobarómetro de 2016, México cuenta con un 36% de personas que piensan que pueden aceptar la corrupción a cambio de que se resuelvan los problemas del país, lo cual resulta absurdo.

Tolerar la corrupción significa apoyarla y eso hace que la red se haga cada vez más grande y se nos salga de las manos. Los gobiernos, no utilizan la corrupción para hacer el bien y resolver los problemas del país, sino todo lo contrario; el problema es la corrupción. No podemos esperar vivir en una democracia, si pensamos que está bien cometer delitos como la corrupción.

Debemos entender que no es sólo responsabilidad del gobierno ser democrático, sino también de nosotros los ciudadanos.  (Latinobarómetro, 2016; Héctor Rojas, 2014)

¿Qué podemos hacer nosotros por la democracia?

1) Unirnos a una causa

Hay muchas fundaciones, grupos estudiantiles y organizaciones que podemos apoyar, con quienes podemos compartir nuestras ideas y objetivos, y así hacer un bien para la colectividad.

2) Participar activa y responsablemente en la situación política del país

Debemos estar informados sobre nuestros partidos, candidatos, propuestas, iniciativas, proyectos y los retos que presenta México.

3) Cumplir las leyes y exigir

Simplemente porque no podemos esperar que el gobierno cambie y sea democrático cuando nosotros actuamos como aquellos de los que tanto nos quejamos y por los que tan inconformes nos sentimos. Tolerar los actos de corrupción es igual de grave que apoyarla y practicarla.

Jimena Caballero
Agente de cambio en potencia. Estudiante y amante de la lectura. Le gusta pensar que el futuro no está escrito, uno lo crea.

Referencias:

Banco Mundial (2014) Índice de Gini. Recuperado de: http://datos.bancomundial.org/indicador/SI.POV.GINI?locations=MX

El País (2015) Democracia e igualdad. Recuperado de: http://elpais.com/elpais/2015/02/28/opinion/1425148516_176190.html

Murayama, C. (2015) Latinobarómetro: insatisfechos con la democracia y la economía. Recuperado de: http://redaccion.nexos.com.mx/?p=7457

Latinobarómetro (2016) Informe 2016. Recuperado de: http://gobernanza.udg.mx/sites/default/files/Latinobar%C3%B3metro.pdf

Rojas, H. (2014) México invierte mucho en educación y obtiene pobres resultados: OCDE. Recuperado de: http://www.educacionfutura.org/mexico-invierte-mucho-en-educacion-y-obtiene-pobres-resultados-ocde/

Related Articles

Close