México en crisis

México en crisis

mafalda

Actualmente en México existe un profundo descontento en la población con las instituciones gubernamentales y políticas existentes. Esta situación se ha generalizado aún más, debido a la ineficiencia de estos actores para cumplir con sus funciones y suplir las demandas y necesidades de los mexicanos, además de diversos acontecimientos relacionados específicamente con el poder ejecutivo del país, que han determinado la opinión pública de los ciudadanos, de manera que no les es favorable ni al presidente, ni a su partido ni a ninguna otra institución política.

Esta situación ha provocado que el país se encuentre en un momento de crisis, en realidad, de muchas crisis, de todas las que son posibles para un Estado, crisis económica, social, y política, de legitimidad de las instituciones y representantes, de legalidad, de seguridad, situación que ha afectado tanto a la estructura partidista, como a la percepción de los ciudadanos acerca de ésta.

A lo largo de la historia se ha comprobado que en la mayoría de los casos, los grandes cambios políticos y sociales derivan precisamente de las crisis, por lo cual resulta pertinente hacer un análisis coyuntural de los factores que originaron esta crisis de los partidos políticos, de las instituciones en México y de las posibles consecuencias de la misma.

Las causas de esta crisis son diversas, y pueden centrarse tanto en hechos orgánicos, es decir, relativamente permanentes, como la corrupción y la fragilidad del Estado de Derecho; y coyunturales, como el aumento del crimen organizado y el reciente caso de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, que ha tenido un gran impacto en la opinión pública. Sin embargo, ambos deben ser tomados en cuenta como un conjunto de factores que afectan al sistema social, ya que, a mi parecer, los primeros son la causa de los segundos y en medida en que no se les de solución, seguirá el círculo vicioso, que ha debilitado y deslegitimizado nuestras instituciones. Sin embargo, más allá de las causas que han llevado al país a esta situación, se deben analizar las posibilidades reales y tangibles de que esta realidad cambie en el mediano o largo plazo, y las condiciones necesarias para que esto ocurra, es decir, se debe analizar la relación y el comportamiento de las fuerzas sociales que pueden dar otro rumbo a México.

En primer lugar, debemos tener en cuenta si existen en la sociedad las condiciones necesarias para la transformación, es claro que existe un descontento generalizado de la población ante la situación actual del país. También existe el deseo y la necesidad de la mayoría de los mexicanos de que las cosas cambien, pero más allá de nuestra buena voluntad, debe existir en primer lugar, una conciencia clara sobre nuestra realidad, para tomar el rumbo adecuado encaminado a lograr nuestro objetivo. Sin duda se ha hecho un esfuerzo, pero hasta ahora ha sido insuficiente; se han dado en los últimos años diversos movimientos ciudadanos, marchas, manifestaciones, organizaciones civiles, e incluso leyes y programas gubernamentales que pretenden terminar con las diversas crisis mencionadas anteriormente, pero ¿por qué han fracasado?

Para entenderlo, debemos hacer una valoración del grado de homogeneidad, autoconciencia y organización alcanzado por los diferentes sectores de la sociedad mexicana y hacer una crítica objetiva sobre la fuerza política que han alcanzado. En México, no existe una conciencia colectiva política, no hay una unión entre grupos sociales similares, y mucho menos entre aquellos cuyas diferencias económicas y socioculturales son abismales, cada parte de la sociedad busca satisfacer sus propios intereses y necesidades sin tener en cuenta las consecuencias que esto puede acarrear para los demás grupos. Sin duda hay una gran brecha de desigualdad, y no hay empatía entre los ciudadanos que permita generar un sentimiento de unidad entre los mexicanos. Para dar solución a las crisis, se debe aplicar el principio de que “la unión hace la fuerza” y lograr una conciencia de solidaridad de intereses entre los miembros de todos los grupos sociales. Los movimientos ciudadanos se han apagado rápidamente ya que no están basados en una cohesión social real, sino en la opinión pública, que tiende a ser diversa y cambiante, lo que impide la estabilidad de éstos.

Es por esto que es necesario adquirir conciencia colectiva, y entender que los intereses particulares de individuos y grupos diversos, pueden convertirse en los intereses de grupos similares, que a través de la unión, puedan constituir una fuerza política real y legítima que haga frente a los retos que enfrenta el país. Las pequeñas estructuras ciudadanas deben unirse para dar paso a una superestructura más compleja y más fuerte. Esta es la fase en que las ideologías se transforman en partidos o en actores políticos con influencia e impactos reales, a través de la unidad de los fines económicos y políticos, la unidad intelectual y moral, enfocada en un plano universal, a través de la homogeneidad, y no solamente en un sector reducido de la población.

La unión de los grupos civiles debe buscar la cohesión, para impulsar al país a superar las crisis que atraviesa, debemos romper con las causas individuales y sumar esfuerzos encaminados a alcanzar el mismo objetivo, haciendo de la política, un asunto de la colectividad –como fue concebida en sus orígenes– a través de la inclusión y la participación, tomando un papel activo y cumpliendo con nuestra responsabilidad como mexicanos de luchar por un mejor país, en lugar de delegar esa responsabilidad a las élites del poder, que no lo han logrado.

Sin dejar de lado la convicción que tengo en lo anterior, es conveniente ser realistas y objetivos. Los cambios políticos pueden darse porque una situación de bienestar está amenazada, o porque el malestar se ha hecho intolerable y no hay en la vieja sociedad ninguna fuerza que sea capaz de mitigarlo y de restablecer la normalidad a través de medios legales, y en México no se ha dado hasta ahora una crisis que implique alguno de estos dos supuestos para un sector sumamente amplio de la población, que conlleve a la ruptura del equilibrio social o por lo menos, ha pasado desapercibido debido al control de la opinión pública a través de los medios masivos de comunicación, tema que resultaría objeto de otro análisis.

Alexia Cortez
Presidenta
Alexia estudia la Licenciatura en Derecho y Ciencias Políticas en el Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe, y la Licenciatura en Administración Pública y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Autónoma de México. Es Presidenta de Ágora Ciudadanos Cambiando México A.C.
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