Gerardo: un inmigrante deportado

Gerardo: un inmigrante deportado

Imagen: nuevolaredo.tv

Gerardo Muñoz Blancas aprendió desde temprana edad a nunca revelar su verdadera identidad, nunca hablar de dónde viene, ni decirle a nadie dónde nació.

Cuando cruzó la frontera en un autobús a los 13 años, tuvo que recordar nombres falsos, y desde ese momento, sus padres le dijeron que nunca abrieran la puerta a extraños porque podrían provocar que toda su familia sea deportada de regreso a México. “Mi mamá me decía: si le cuentas a alguien, van a llamar a la policía”, dijo Gerardo, “y van a venir a venir a llamar a la puerta y vamos a tener que irnos. No vamos a tener a dónde ir”.

Gerardo nunca le dijo a su mejor amigo en Brownsville, Texas que no era ciudadano, y según él, nunca pudo decir la palabra “indocumentado” en voz alta hasta este año. Tuvo que reprimir sus sentimientos y enojo cuando la gente hacía bromas crueles sobre los inmigrantes, incluso cuando sus compañeros decían que los mexicanos debían ser buenos en saltar paredes.

Gerardo nació en Zacatecas, México. Tiene pocos recuerdos de la vida allí antes de irse. Recuerda la casa de sus abuelos como superpoblada con los ocho hermanos de su padre y sus familias. “Recuerdo tener hambre a menudo y a mi madre pelando los frijoles para que yo y mi papá pudiéramos comérmelos”. Su padre se iba a hacer trabajos de construcción a Estados Unidos frecuentemente. Su madre no dijo a dónde iban cuando tomó a sus tres hijos en un autobús para salir de Zacatecas. Gerardo recuerda lo nerviosa que su madre actuaba y cómo su hermano pequeño asustado lloraba en el puesto de control fronterizo. Lograron, una experiencia que, hasta ahora, su familia no discute.

La familia se quedó por un tiempo en Alvord, Texas, antes de trasladarse al garaje de su padre en Brownsville hasta que pudiera construir su propia casa. Él sabía que no era bienvenido en Estados Unidos porque sus padres lo mantuvieron con sus hermanos sin salir durante semanas. “Me sentí algo indeseado”, dijo Gerardo, “No estaba seguro de cómo tomarlo como un niño, hasta que envejecí y se hizo claro porqué”.

Su hermano, Raúl, vivió una situación más fácil, ya que apenas era un niño cuando llegaron a los Estados Unidos. Según él, “Gerardo sufrió mucho al principio, no entendía el idioma y no quería socializar con nadie, nuestros padres tampoco ayudaron mucho a que nos adaptaramos, pero sin duda él tardó en acoplarse”.

En el primer año de clases, batalló mucho porque no podía entender nada de lo que decían los maestros. A través de Head Start, un programa americano que provee servicios de educación y salud a jóvenes, tomó clases de inglés como su segundo idioma después de la escuela, el cual se convirtió fluido con el paso de los años. “Recuerdo una vez, estábamos en clase de arte”, dijo Gerardo, “esta chica preguntó que dónde había nacido. Supuse que había vivido una situación similar a la mía, así que le dije que de México y me contestó ‘no te preocupes, no se lo diré a nadie”.

Después de estar 4 años en Estados Unidos, un día, oficiales del Programa de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), irrumpieron en su casa, y Gerardo fue deportado junto con su familia a México. “Mi padre debía dinero a muchas personas, nosotros creemos que una de ellas dio un pitazo, tal vez conocía a alguien de allí, porque no es como funciona normalmente”, dijo Gerardo.

Gerardo llegó primero a Tijuana, de donde se trasladaron en pocas semanas a la Ciudad de México. “Llevo 6 meses en la Ciudad de México, y no me gusta este lugar”, dijo Gerardo. Actualmente, él y sus hermanos se encuentran en el programa de acogida a inmigrantes de la organización Sin Fronteras IAP, la cual da asistencia legal y psicológica a inmigrantes deportados en México. Gerardo está buscando trabajo, puesto que los salarios de sus padres no son suficientes para mantener a su familia. Según él, “en Texas mis padres ganaban el triple de lo que pueden ganar aquí, ahora nosotros debemos contribuir”.

Según Maricela Fernández, psicóloga coordinadora del programa en Sin Fronteras IAP, Gerardo está pasando por un momento difícil de asimilación. “Ha tenido oportunidad de estar en varios trabajos, porque tiene buen dominio del idioma inglés, pero rechaza muchas opciones. Primero tiene que resolver sus problemas y superar este shock, para poder adaptarse a este contexto”, dice Maricela.

El caso de Gerardo no es un caso aislado, sino bastante recurrente. Esta es la situación que vivirán más de medio millón de personas que serán deportadas este año de Estados Unidos a México, según el estimado de la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración, con la nueva administración de Donald Trump.  

 

Referencias

EFE. Este es el estimado de deportaciones que Trump completaría en su primer año. El Diario. 8 de marzo de 2017. Disponible en: http://eldiariony.com/2017/03/08/este-es-el-estimado-de-deportaciones-que-trump-completaria-en-su-primer-ano/

Muñoz, Gerardo. Entrevista personal. 7 de marzo de 2017

Muñoz, Raúl. Entrevista personal. 7 de marzo de 2017

Fernández, Maricela. Entrevista telefónica. 7 de marzo de 2017

 

Jorge Herrera Valderrábano
Jorge estudia la Licenciatura en Relaciones Internacionales en el Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe y la Licenciatura en Trabajo Social en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Twitter

Close