Cuando ellas decidieron levantar la voz contra Trump

Cuando ellas decidieron levantar la voz contra Trump

Foto: Jorge Herrera - Marcha de las Mujeres en la Ciudad de México

“Tú sabes, estoy automáticamente atraído a mujeres hermosas. Yo las beso. Es como un imán (...) Ni siquiera espero (…) Cuando eres una celebridad ellas te dejan hacerlo. Puedes hacer lo que quieras (…) Puedes agarrarlas de la vagina, puedes hacer cualquier cosa.”

– Donald Trump, Presidente de Estados Unidos

Alrededor de 500,000 mujeres se reunieron en Washington el sábado 21 de enero, en una especie de contra inauguración un día después de que Donald Trump asumiera el cargo de presidente de Estados Unidos para demostrarle que existe una gran parte de Estados Unidos que no comparte su visión ultraconservadora. La protesta tomó el nombre de Women’s March (Marcha de las Mujeres en inglés), y exigía que, como presidente de todos, Trump respete a las mujeres, las minorías, los inmigrantes y los derechos civiles.

“Los hombres y mujeres olvidados de nuestro país ya no serán olvidados. Todo el mundo les está escuchando ahora”, fueron las palabras de Donald Trump al momento de tomar la presidencia de Estados Unidos. Al día siguiente, las mujeres del país se congregaron en el parque National Mall , para iniciar la marcha que demandaba que en realidad se escucharan las voces e intereses de las minorías en Estados Unidos, sobre todo las de las mujeres.

Todo comenzó cuando Teresa Shook, una abuela retirada que vive en Maui, Hawái, llegó a Facebook para expresar su horror por el resultado de las elecciones presidenciales. Debido a esto, decidió publicar en un grupo de esta red social que apoya a Hillary Clinton llamado Pantsuit Nation: “Creo que debemos marchar”. En pocas horas, 40 mujeres respondieron, decidiendo que querían ir. La cifra llegó a las 10,000 mujeres comentando al día siguiente.

Pocos días después, el 11 de noviembre de 2016, la organización Women in the World acogió la marcha como propia, y la bautizó Million Women March (Marcha de Millones de Mujeres, en inglés). Sin embargo, el nombre fue rebautizado a Women’s March, ya que se habían recibido fuertes críticas de que éste era considerado inapropiado por hacer referencia a la Marcha de Millones de Mujeres que organizaron las mujeres negras en 1997.

En consecuencia, los organizadores de la marcha enfatizaron que ésta “es una muestra de solidaridad para exigir nuestra seguridad y salud en un momento en que nuestro país nos está marginando y haciendo del asalto sexual una norma perdonable. Nos alineamos a todas las causas de las “Personas de Color” y la comunidad LGBTQ, y mostraremos nuestro apoyo a estos grupos sociales”, publicó la organización en su página de Facebook. Mientras que es una protesta de las mujeres, los activistas estarían bajo muchas banderas proverbiales: los inmigrantes, la comunidad LGBTQ, las personas con discapacidades, los musulmanes y los afroamericanos.

En los meses siguientes, fue un reto conseguir el permiso para realizar el evento. Debido a la dificultad, se decidió que no se llevaría a cabo donde se estaba previsto, en el Monumento a Lincoln y todo indicaba que no se podrían conseguir los permisos de ninguna forma. Fue hasta diciembre que la agencia de noticias Associated Press escribió que la policía en Washington había emitido un permiso para la marcha, la cual permitiría que las personas se reunieran cerca del Capitolio y continuar por la Avenida Independencia. Comenzaría a las 10 de la mañana y concluiría alrededor de las 5 de la tarde. Según la policía, los organizadores estimaban que alrededor de 200,000 personas se reunirían para el evento.

El 28 de diciembre, la Women’s March hizo una serie de anuncios, nombrando a Harry Belafonte y Gloria Steinem como copresidentes honorarios y revelando una alianza formal con Planned Parenthood. La organización ayudaría a coordinar la promoción en línea, los voluntarios y el personal, y asesorará la marcha sobre el protocolo de seguridad. Pero Planned Parenthood no fue la única organización que se unió a su causa, a partir de esto, numerosas organizaciones y compañías de renombre, entre los que destacan el National Resources Defense Council, Greenpeace, Burton Snowboards, SoundCloud y Ben and Jerry’s mostraron su apoyo.

Para enero, la marcha ya había atraído a numerosos seguidores alrededor del mundo. Linda Sarsour explica que para ese momento, se esperaban “300 protestas locales simultáneas, alrededor de los 50 estados, sin mencionar que se han sumado más de 30 países”. Era evidente que el evento había atraído a participantes de distintos sectores, con distintos intereses y en distintos países, demandando causas e intereses particulares, pero encaminados hacia una realidad: el reconocimiento y respeto de sus derechos civiles.

El día tan esperado había llegado. Eran las 10 en punto y los asistentes se abarrotaron en casi todos los rincones del National Mall y de la Avenida Independencia con tanta fuerza que era imposible moverse, y mucho menos cambiar de lugar. Había personas mostrando una asombrosa variedad de causas que variaban por la edad (feministas de segunda generación levantando letreros con frases como “No puedo creer que aún debo protestar por esto”); por intereses personales, como los derechos de los indocumentados, la independencia palestina, la lucha contra la islamofobia, y el cambio climático; o el grado de gravedad, ya que varios letreros apuntaban a las minúsculas manos del nuevo presidente, a su falso bronceado y a otras recientes revelaciones vergonzosas.

Con actuaciones y oradoras destacadas, cuatro horas de protesta que precedieron a la marcha fueron apresuradas debido a la inquietud de la multitud. “Tamika Mallory y [la activista] Angela Davis dieron sermones en contra de la supremacía y el heteropatriarcado, aunque varios de los que estaban encima del podio no parecían estar conscientes de qué tan estresante se estaba volviendo para los protestantes el estar ahí”, explica Francisco Uribe, quien fue a la marcha voluntario por parte de Human Rights Campaign, la organización más grande de derechos LGBT en Estados Unidos.

En pocos minutos, el evento fue sumamente incómodo para sus asistentes. “La gente estaba muy desorganizada, en realidad no había uniformidad ni en lo que se pedía, ni en lo que se decía. Al menos eso es lo que sucedió en el rally, estaba tan lleno que incluso hubo gente que vomitó y muchos otros desmayados. Mucha gente para tan poco espacio”, declara Francisco sobre el rally, recalcando que “por eso es que la marcha tuvo que adelantarse, aunque después las cosas salieron mejor”.

A pesar del error durante la protesta, la marcha tuvo un mayor alcance. A las 12:30 los asistentes ya se encontraban desplegando las calles hacia la Casa Blanca. Se podían leer todo tipo de letreros, desde aquellos que se pronunciaban a favor del aborto, hasta los que calificaban a Trump como un “cerdo sin escrúpulos”. A la par de éstos, hubo muchos infiltrados partidarios del presidente, con letreros que apoyaban sus políticas, entre los que se podían leer “justicia para todos: nacidos y prenacidos”.

 

Foto: All.org

Durante el evento, hubo opiniones diversas, como aquellas dirigidas a criticar la marcha “Miren cómo la gente blanca está tomándose fotos en grupo y selfies – las caras sonrientes son evidencia de su certificado de bondad y de haber hecho algo – contrastando con los momentos en los que la gente negra y de color protestamos. Balas de goma. Gases lacrimógenos. Aerosol de pimienta. Detenciones en masa. Esta disonancia es agotadora”, publicó en su página de Facebook la activista canadiense Saadia Muzaffar, quejándose de las preferencias que se les da a la gente blanca en el país, incluso en una marcha en contra del presidente.

Sobre esto, Francisco comenta que “en realidad el grupo estaba muy variado, habían más personas blancas que personas de color, sin duda. Sin embargo yo, que iba representando a la comunidad LGBT en la marcha, me sentí poco identificado con lo que se vertía en las opiniones de los manifestantes. Esta no era una marcha para tener demandar un ambiente incluyente para todas las minorías. Parecía una marcha de mujeres blancas, demandando más derechos para ellas, la élite, la clase y raza acomodada”.

Al llegar el inevitable término de la marcha, la multitud llenaba las calles aledañas a la Casa Blanca, y en la que diversos medios han reportado que logró reunir tres veces más gente que la que se conglomeró el día de la toma de protesta, los manifestantes se veían cansados. Donald Trump, como era de esperarse, no se hizo evidente en ningún momento. No salió a escuchar las demandas de las mujeres que querían una política diferente. No se pronunció al respecto, sino hasta el día siguiente.

Trump analizó la polémica en su cuenta personal de Twitter el domingo por la noche, criticando a celebridades no especificadas y acusando a los manifestantes de no haber votado.

[Vi las protestas de ayer, pero estaba bajo la impresión de que ¡acabamos de tener una elección! ¿Por qué estas personas no votaron? Las celebridades hieren fuertemente a la causa]

En un tweet posterior, el presidente añadió: "Las protestas pacíficas son un sello distintivo de nuestra democracia. Aunque no siempre esté de acuerdo, reconozco los derechos de las personas a expresar sus puntos de vista".

Lo que comenzó como una publicación en Facebook creado en los días posteriores a las elecciones presidenciales de 2016 por un puñado de mujeres blancas sin experiencia organizativa, dio lugar a que el día después de toma de protesta de Donald Trump, en una demostración global a favor de los derechos civiles, mayoritariamente de las mujeres. Actualmente existen muchas opiniones sobre lo que salió mal, lo que pudo haber salido mejor, o lo que no se debió de haber hecho. Pero una cosa sí es segura, es evidente que no hay muchas personas inconformes con la política que Trump pretende seguir, y que, si las minorías se organizaran, podrían llegar a ser la mayoría.

Jorge Herrera Valderrábano
Jorge estudia la Licenciatura en Relaciones Internacionales en el Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe y la Licenciatura en Trabajo Social en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Twitter

Referencias

 

Kearny, Lalla. Hawaii grandma’s plea launches women’s march in Washington. Reuters. New York. December, 2016. Disponible en: http://www.reuters.com/article/us-usa-trump-women-idUSKBN13U0GW

Kahn, Mattie. The Women’s March on Washington: How It Came to Be and What You Need to Know. Elle. Enero 2017. Disponible en: http://www.elle.com/culture/news/a42067/womens-march-on-washington-timeline-logistics/

Ayuso, Silvia. Una inmensa multitud clama contra Trump en Estados Unidos. El País. Enero 2017. Disponible en: http://internacional.elpais.com/internacional/2017/01/21/estados_unidos/1485009994_849896.html

Anemona Hartocollis and Yamiche Alcindor. Women’s March Highlights as Huge Crowds Protest Trump: ‘We’re Not Going Away’. The New York Times. Enero 2017. Disponible en: https://www.nytimes.com/2017/01/21/us/womens-march.html?_r=0

Drabold, Will. Donald Trump and Women’s Marches: How 48 hours of power and protest will define the next four years. Mic. Washington, DC. Enero 2017. Disponible en: https://mic.com/articles/166260/donald-trump-and-womens-marches-how-48-hours-of-power-and-protest-will-define-the-next-four-years#.59n84aqiO  

Uribe, Francisco. Entrevista Personal. 1 de mayo de 2017.

 

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